13/02/2011

CANDIDO HERMIDA


Carpintero del Año en España, el empresario de la madera Cándido Hermida (San Sadurniño, 1939) no renuncia a sus orígenes humildes y
se considera un trabajador más de su grupo, que da empleo a unas 350 personas. El Grupo Cándido Hermida realiza muebles para las
tiendas de Inditex en todo el mundo y trabaja directamente en varios países europeos.
–Su grupo da trabajo a unas 350 personas. Pero hace años usted sufrió en carne propia el drama del paro…
–Sí, en 1983 me quedé en el paro y con seis hijos. Y fue precisamente a raíz de quedarme en el paro, con mis 45 años ya, cuando empecé
con la empresa. Empecé de cero. Antes había trabajado en otras empresas en diversos cargos, como encargado o gerente. Cuando di el
paso de independizarme lo hice con mucha ilusión pero también con mucho sacrificio. Poco a poco la empresa fue creciendo y la expansión
llegó en el año 1992 gracias a nuestros trabajos para Inditex, que abrió nuevos horizontes.
–¿Ha aprendido usted mucho de Amancio Ortega, el creador de Inditex?
–No tanto de Amancio Ortega como persona, porque no tengo ese acceso personal, pero sí de su visión empresarial y porque sirvió de
motor para nuestra actividad al facilitarnos nuevos trabajos. He aprendido y habrá que seguir aprendiendo de Inditex porque es un modelo de organización.
–¿Cuál es la filosofía de su grupo?
–Por encima de todo, atender al cliente de la mejor forma posible. Y también contar con un equipo entregado, con personas muy válidas, y
cuidarlas mucho. Porque gracias a ese equipo de personas se puede dar una satisfacción al cliente.
–¿Cómo surgió su afición por la ebanistería?
–Esta afición empezó siendo niño, en mi casa. Mi tío era ebanista y yo me dedicaba a ayudarle en algunos trabajos antes de ir al colegio.
Eran trabajos pequeños, pero allí fui cogiéndole cariño a trabajar con la madera. Para mí la ebanistería es algo que llevo dentro desde muy
niño. Pero también siento un gran aprecio por la madera, por los árboles. Un cariño que supo inculcarme ya mi abuelo, que era una persona
amante de la madera y que tenía libros sobre el tema. Fue lo primero que aprendí a leer.
–¿Cuál es la madera que le gusta más para trabajar?
–El nogal, por ejemplo, es una madera muy noble y muy agradecida; pero también otras como la caoba, que es una madera muy fácil de
trabajar; el cerezo, el roble más para cosas de carpintería… Hoy en día hay una gama muy amplia de maderas.
–Y sigue usted diseñando piezas de ebanistería…
–Sí, cuando se trata de trabajos clásicos soy yo realmente el que hago el diseño… porque esa es también mi debilidad. La creatividad es
fundamental. Que conste que tengo un buen equipo de diseño, pero me gusta intervenir porque lo llevo dentro. En la actualidad hay grandes
diseñadores, pero antes el que diseñaba el mueble era el ebanista y yo pertenezco a esa generación. Tuve la suerte de empezar el
aprendizaje cuando el ebanista era todavía el creativo.
–Y ahora quiere crear un museo sobre la importancia de la madera a lo largo de la historia…
–Cuando hicimos la ampliación de nuestra nave en Narón reservé un espacio para crear un museo de la madera, lo que pasa es que ahora
la situación económica aconseja aparcar ese proyecto… Pero mi ilusión es dejar un museo en el que se refleje cómo ha influido la madera
en el desarrollo de la humanidad desde los inicios de la civilización.
–¿Están acabando las nuevas tecnologías con los carpinteros artesanales?
–En mi opinión se pueden compaginar la producción industrial y el cuidado de los detalles de un carpintero tradicional. Se pueden
complementar muy bien ambos aspectos. Es impensable hacer todo a mano como se hacía antes, porque saldría carísimo y además sería
absurdo despreciar las herramientas que nos ofrecen las nuevas tecnologías. Y no se pierde tampoco la esencia de la ebanistería; una cosa
es el diseño, y otra la producción, que hay que hacerla con los mejores medios que tengamos a nuestro alcance.
–¿Cómo les está afectando la crisis de la construcción? ¿Hay que buscar mercados en el exterior?
–En nuestro caso es así ya que los mercados que estamos buscando en estos momentos de crisis están en el extranjero. El hecho de
trabajar para Inditex no sólo nos ayudó a organizar la empresa, sino que también nos ha dado un prestigio en otros mercados, que nos abre
muchas puertas. Nunca agradeceré bastante la suerte que he tenido de haberme encontrado con Inditex.
–¿Cuáles son los retos de su grupo empresarial?
–Ahora mismo el principal reto es mantenernos. Y para eso hemos tenido que ampliar mercados, porque el cliente cada vez exige más. En
el exterior estamos presentes de dos formas. Una de ellas es a través de Inditex, que tiene tiendas por todo el mundo. Por otra parte,
directamente nosotros estamos presentes en varios países europeos, sobre todo en Francia, Alemania e Inglaterra.
–¿Le preocupa la ecología, el cuidado de nuestros bosques?
–Yo nací en el campo, y el cuidado de la naturaleza lo llevo muy dentro. Es un sentimiento muy profundo no una pose. Nuestra empresa
cumple todas las normativas relacionadas con la ecología y formamos parte de la Cadena de Custodia, y por lo tanto garantizamos la
procedencia de nuestras maderas y las medidas de repoblación.
–¿Qué sintió al ser galardonado el pasado mes de diciembre con el premio Carpintero del Año por sus colegas españoles?
–Lo primero que sentí fue una sensación de sorpresa, porque no me lo esperaba. Y en segundo lugar, un sentimiento de agradecimiento
por el premio, porque no me lo merecía, y también de cariño a las personas que me lo concedieron, que a muchas de ellas ni las conocía.
–¿Se considera usted un ejemplo de empresario hecho a sí mismo?
–La verdad es que no me considero ningún ejemplo, no.
–Como emprendedor al menos…
–Creo que soy una persona trabajadora, sacrificada y constante, pero no me considero un ejemplo en absoluto. Eso sí, siempre estoy de
buen ánimo; soy optimista pero con los pies en el suelo. No creo en los negocios puntuales, sino en las empresas a largo plazo. Una cosa
es tener un negocio y otra distinta tener una empresa. Una de las cosas de las que me siento más orgulloso es de que la mayoría de los
trabajadores más veteranos de la empresa tienen aquí a sus hijos o hermanos. Me anima mucho porque significa que hay un cierto grado
de satisfacción y de implicación con la empresa. Para mí es fundamental el trato humano en la empresa… aquí somos todos iguales. Yo soy
un trabajador más y les entiendo perfectamente. Son mis orígenes. Yo nunca renunciaré a mis raíces y a mis principios.
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